Moda

¿Qué es la moda? En pocas ocasiones nos habremos hecho esta pregunta a nosotras mismas, pero la respuesta no es tan sencilla como pueda parecer. La ropa tiene la utilidad básica de resguardarnos de las inclemencias del tiempo, así como de ocultar regiones del cuerpo “mal vistas”, pero es innegable que tiene otra función importante, y es la de servir de medio de expresión para la persona que la lleva, y es para esta función para la que cobra sentido la moda.

Historia de la Moda

La manera de vestir ha pasado por numerosas etapas en función de varios factores, y posiblemente de la función a la que se le diese más preponderancia en cada momento y en cada lugar. En sus comienzos la función principal de la ropa sería la de proteger del frío y los fenómenos meteorológicos y más adelante cobraría importancia la función pudorosa de la misma.

Durante la Edad Media no se puede hablar de “moda” tal y como la conocemos, puesto que solo una minoría de clase alta podía permitirse el lujo de seguir cualquier tipo de tendencia. La moda en ese entonces era forzosa y únicamente expresaba un estamento social. En cualquier caso la vestimenta tampoco era libremente elegida sino que tenía que atenerse a férreas normas morales que hacían referencia a la visión de la mujer que primaba en aquella época, una mujer que no era otra cosa que una fuente de pecado para el hombre.

Moda

Un claro ejemplo del pensamiento de esta época es el Tratado de comer, vestir y calzar (1477) escrito por Jerónimo Hernando de Talavera. En él se mancan una serie de normas dirigidas a evitar que la mujer, cuya naturaleza tendía al pecado, no fuese una deshonra para su marido o padre. Cabe citar algunas: el deber de vestir con ropa larga y con la cabeza cubierta, puesto que enseñar las piernas, o incluso los tobillos, provocaba a los varones. Otra norma era no llevar demasiada tela alrededor de las caderas puesto que calentar esa zona llevaba a la lujuria, además de que podía servir para ocultar embarazos inmorales.

Con el paso a la Edad Moderna se dio un cambio de mentalidad, la mujer dejó de ser considerada como fuente de pecado, pero por desgracia surgió una nueva mentalidad del mismo modo rechazable. Ahora la mujer no era más que un ser destinado al disfrute del hombre. La belleza y el vestir de la misma tomaba un papel importante, pero como mero objeto de escaparate.

Siguiendo con este modo de pensar la comodidad o gustos de la mujer carecían de importancia. Los vestidos debían ser grandes y vistosos, con frecuencia pesados y rígidos. Además, como se trataba de recalcar y exagerar la figura femenina tomaron especial importancia prendas como los corsés, apretados al límite para marcar las caderas y los amplios escotes.

Es en la Edad Contemporanea cuando surge el concepto de moda que conocemos en la actualidad. A partir de el siglo XVIII la burguesía comienza a tomar fuerza, y está ansiosa por exhibir de algún modo su nuevo poder adquisitivo ¿que mejor modo de hacerlo que a través de la moda? Surge entonces la necesidad de adquisición de prendas cada poco tiempo para renovar el vestuario e ir “a la moda”, puesto que cuanto más siguiese una persona la tendencia mayor era su poder adquisitivo. Comienza entonces a desarrollarse la industria textil, cada vez más demandada.

Durante la transición entre los siglos XIX-XX la mujer da un salto de gigante: comienza a tomar las riendas de su propia vida y, por tanto, también de su vestimenta. Y como resulta lógico esto constituye el fin de los vestidos rígidos y pesados, y de manera simbólica, también del corsé. La nueva mujer, por fin independiente y reivindicadora de sus derechos, elige un estilo de vestimenta más funcional, cómodo y sencillo, al tiempo que los vestidos comienzan a enseñar media pierna.

Durante el periodo de las guerras mundiales muchas mujeres se verían obligadas a asumir los puestos de trabajo que durante mucho tiempo habían sido exclusivamente masculinos, y sería entonces cuando comenzaría el uso del pantalón por parte de la mujer. Una prenda imprescindible hoy en día en cualquier armario femenino.

La siguiente revolución en el campo de la moda femenina vendría de la mano principalmente de la juventud durante las décadas de los 60 y 70. Con la aparición de símbolos como la minifalda, la moda hippie y los jeans (vaqueros).

La posibilidad de enseñar nuevas partes del cuerpo, antes consideradas lujuriosas, traería de la mano seguramente el que consideraríamos último salto de la moda hasta hoy. La moda, que antes consideraba vestimenta, accesorios y peinados, pasa a reflejarse también en el propio cuerpo, generalizándose los tatuajes y pearcings.

A partir de entonces y hasta ahora el mercado textil y de accesorios se ha diversificado de tal manera que hoy en día cada una elige su manera de vestir en función de sus gustos y, muchas veces, en función de lo que quiere decir con su estilo. Surge una moda siempre cambiante en la que cada cual elige sin miedo a recibir ningún castigo ni a ser tachada de nada.

A la vista de este texto solo cabe reflexionar sobre la situación de la mujer en países menos desarrollados en los que al parecer la evolución se ha estancado en pasos previos. ¿Deberíamos hacer algo nosotras por que esto no fuese así?